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Monday, June 30, 2014

Por un futuro contemporáneo. ensayo de Iván de la Nuez

Publicado originalmente por y en el blog de Ivan de la Nuez 


Nadie sabe el pasado que le espera.
Proverbio cubano de mi generación.

El futuro ya está aquí, sólo que no está bien repartido.
William Gibson.
 1. Esta historia comienza en el futuro y en una ciudad. Y justo allí, en ese tiempo y ese espacio, a un narrador le es diagnosticada una enfermedad a la vez que al Máximo Líder, hasta el momento intocado y eterno. Entonces, concibe un personaje, alter ego del autor, que tiene una pesadilla recurrente: el dedo del Máximo Líder lo ha elegido para que lo saque a pasear, empujando su silla de ruedas entre la multitud por unas calles algo hostiles que no siempre reconocen del todo.
El escritor se llama Ahmel Echevarría; la novela, Días de entrenamiento; la ciudad es La Habana y el anciano es Fidel Castro. Un Fidel Castro que ahora conoce la realidad del joven, allí abajo, sólo que ya no está en condiciones de modificarla. Ha pasado de pregonar el futuro a habitarlo. Ha dejado de ser inmortal para convertirse en contemporáneo.
En la misma ciudad, el mismo futuro, tiene lugar una explosión. Un Big-Bang devastador del que sobrevive milagrosamente una niña. Una preadolescente que huye, completamente desnuda, por ese perímetro “indeterminable” que es también La Habana. Así que asesina a otro niño al que roba su uniforme de pionero, un atuendo masculino con el que entrará, simultáneamente, en el porvenir y en la pubertad. Un porvenir en el que está llamada a sobrevivir con los roles cambiados, en medio de un enjambre de tribus urbanas, mafias diversas, poderes sin escrúpulo cuya forma estética por excelencia es la de un infinito reality-show.
Todo esto sucede, por supuesto, en otra novela. Su autor es Jorge Enrique Lage, la niña se llama Evelyn y el título evoca, directamente, un descubrimiento que cambió el futuro de la arqueología: Carbono 14. Una novela de culto.
En Ginebra la gente no tiene pinta de estar aguardando por el futuro. ¿A qué viene una inquietud de esa naturaleza en la ciudad de los bancos y los relojes donde todo parece funcionar como un banco y un reloj? ¿Para qué ese sueño si, en otros mundos, cuando un país funciona se le llama, precisamente, “la Suiza” de? ¿A cuenta de qué un sueño tan inútil si, tal como va el mundo, resulta difícil imaginarle a los suizos alguna capacidad de mejora?
Pues bien, en ese porvenir sin porvenir hay un escritor cubano. Y, en contra de lo que cabría esperarse, ha conocido territorios que hacen crujir los engranajes del futuro perfecto. Su nombre es José Antonio García Simón, y ha construido un personaje -David- que se desplaza entre conflictos con inmigrantes, movimientos alternativos, grupos que protestan contra el capitalismo.
David escucha conversaciones de gente totalmente persuadida de que el futuro no está allí, en la pulcra ciudad donde descansa Borges, sino… ¡en La Habana! Una ciudad que es el paraíso de la gratuidad, la educación y la salud. La capital de un país que incluso se ha ahorrado ese estandarte que en otro tiempo guió el futuro de Occidente y que ahora declina sin paliativos: la democracia.
Obviamente, David vive dentro de otra novela, En el aire, y su autor sabe lo que es ser atosigado con las previsibles inquisiciones sobre Cuba. Las mismas preguntas retóricas que han convertido a cada cubano en un oráculo errante –y por lo general errado- de sí mismo. Preguntas que siempre encuentran tiempo para afearle su exilio. Y no sólo porque lo consideren un apátrida, una criatura fuera de su espacio natural. Lo que más les perturba, si cabe, es su estancia fuera del tiempo: ¿cómo es que alguien puede fugarse del futuro así, tan frescamente?
Ahmel Echevarría nació en 1974, Lage en 1979, José Antonio García Simón en 1976. Todos forman parte de la generación cubana posterior al Hombre Nuevo, aquella que surgió del baby boom de la revolución en los sesenta. Los tres manejan claves incómodas para los “transitólogos” profesionales y, en general, para aquellos a los que les gusta conjugar el porvenir bajo el mandato de la perfección. Los tres escriben una literatura no futurista del futuro, si así puede decirse, y testimonian un breve lapso –un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la cubanidad- en el que las largas esperas de todo un siglo se han precipitado sobre el país, aquí y ahora.
En semejante concentración, afloran las paradojas de un país asimétrico en el que tiene lugar una vida poscomunista dentro de un régimen comunista, la problemática identificación entre nación y territorio, una vida que bascula entre autoritarismo y cultura del espectáculo, partido único y turismo, polo científico y remesas familiares, modelo chino y sabor cubano…
Y martillando sobre todo esto, la separación asumida en nuestros días entre mercado y democracia (más bien su colisión), en ese país al que el futuro ha tomado por sorpresa, mientras gobierno, oposición, y sus centenares de transitólogos se lo adjudicaban en exclusiva: para los unos, ellos -y sólo ellos- ya eran el futuro; para otros, ellos -y sólo ellos- pronto lo serían.
Para estos escritores, sin embargo, la transición está más cerca de un limbo entre la predemocracia y la posdemocracia.
Y el futuro es esto.
Ni perfecto, ni deseado, ni prometido. Tan sólo eso que está pasando ahora mismo mientras las autoridades, sus opositores y sus intelectuales se dedican a planificarlo.
2. Empezar por Cuba para hablar del futuro no obedece, exclusivamente, a un estímulo biográfico. Claro que el hecho de haber nacido con la Revolución tiene su influencia. Como la tiene el haber escuchado desde la infancia queaquello era el porvenir y que, en ese tiempo posterior, mi generación, primera y única “libre del pecado original” del capitalismo según el Che Guevara, se alojaría para siempre.
Pero lo cierto es que hoy, lejos de aquel origen incontaminado y con unos cuantos pecados capitalistas adquiridos, esa isla del Caribe aparece como algo más que mi lugar de procedencia: es sobre todo una escala pertinente del mundo, quizá un espejo para calibrar el porvenir y su emplazamiento contemporáneo.
En la Cuba de hoy colisionan dos modelos de futuro en los que lo contemporáneo dejó de ser aquello que ocurría en nuestra época para convertirse en aquello que ocurriría para siempre. Su lado marxista sigue abonado a la historia contemporánea según los términos leninistas, con el socialismo como su última y definitiva parada. Expandida desde 1917 con la revolución bolchevique, esa contemporaneidad se fundiría con la eternidad, de la misma manera que el futuro y el comunismo se habían amalgamado en una sola palabra.
Pero en Cuba tiene asimismo un impacto considerable el desplome de esa noción, una vez demostrada la finitud del socialismo real con el derrumbe del imperio soviético. Y es ahí donde su lado capitalista –con todos los maquillajes que se le quiera aplicar a esta palabra- está obligado a lidiar con la nueva, y asimismo falsa,  contemporaneidad que se abre después de 1989 tras el derribo del Muro de Berlín. Esa otra eternidad también usurpa el futuro en nombre de la inmortalidad, propuesta por el Fukuyama del fin de la historia. El advenimiento mundial del liberalismo infinito que se instalaría para siempre entre nosotros como una distopía lisérgica de Aldous Huxley.
En esa encrucijada, el lado socialista mantiene que la transición ya sucedió, en su afán –discursivo- de eternizar el socialismo. Mientras, su lado capitalista insiste en que la transición todavía no ha tenido lugar, en su afán –no menos discursivo- de eternizar el liberalismo. Para los primeros, Cuba se perfecciona, cambia, evoluciona, pero jamás pasará el puente que ya transitaron los países del Este. Y para los segundos, la transición ni siquiera ha llegado, por la sencilla razón de que no se puede hablar de ella mientras no se convoquen elecciones multipartidistas, se implante a gran escala la economía de mercado y se abra la pluralidad de los medios de comunicación.
Lo que ocultan unos y otros –y lo que estos y otros libros de esta época cubana nos dejan ver- es algo tal vez más sencillo. No es que la transición no sea necesaria, como afirman unos. Ni que la transición no haya comenzado todavía, como rematan otros. Es que, desde hace mucho tiempo, ese país no vivido otro estadio político que el de la transición. Y que ese estatuto transitivo se ha sentido la mar de cómodo a la hora de administrar una contemporaneidad infinita despojada de cualquier futuro.
3. No debe ser casual que sean la historia –encargada de reescribir los hechos- y el arte –que se ocupa de estetizarlos- los dos estamentos en los que esta idea inamovible de lo contemporáneo haya encontrado una raigambre tan fuerte como asfixiante. Ni que “la historia después de la historia” que nos endosara Fukuyama para definir el fin de la era contemporánea corriera tan plácidamente en paralelo al “arte después del arte” con el que Arthur Danto nos atizó para acomodar la estética contemporánea.
La caída de una de estas eternidades falsas, y el ascenso de la otra, son más parecidas de lo que se suele asumir. Ambas coinciden en la sublimación de un presente continuo; certificado por ese prolongado velatorio en el que hemos subsistido durante generaciones, avezados en el arte de amortajar cadáveres a los que ha sido más fácil asesinar que enterrar.
La catarata funeraria no ha conocido fronteras, y así ha ido notificando las defunciones del comunismo y el arte, la historia y el Hombre, la verdad y las ideologías. A partir de ahí, nuestra contemporaneidad sólo podría aspirar a una existencia prefijada -en el post de todas las cosas- y a esa posteridad sin porvenir que Peter Sloterdijk tuvo a bien bautizar como la “era del epílogo”.
En esa cuerda, da lo mismo que Luis Goytisolo decrete el fin de la novela, que Fukuyama valide el final de la historia, que Milan Kundera piense en Bacon como “el último pintor”, que Roger Caillois defina a Picasso como el “gran liquidador del arte” o que Adorno niegue posibilidad a la poesía después de Auschwitz…
Todo eso es secundario comparado con nuestra disyuntiva, que ha sido la de unos zombies obligados a hacer arte después de Picasso, pintura después de Bacon o historia más allá del comunismo.
Acaso el reto para las actuales generaciones –las habitantes del “post”-, ya no consista en notificar, muerte a muerte, todo eso que se acaba y de cuyas carroñas, sin embargo, no dejamos de alimentarnos, en la persistencia de una práctica forense que empieza a aburrir soberanamente. Tal vez sea el momento de nombrar en positivo nuestra experiencia; y esto pasa por enterrar de una vez los cadáveres que le sirven de lastre. 
4. El 9 de noviembre de 2012 se cumplían 23 años de la caída del Muro de Berlín. Era un viernes y ese día Francis Fukuyama lo “celebró” dejándose caer por los almacenes Sears de su barrio. Se encaminó a la zona de herramientas, el Tool Departament, y desde allí escribió un tweet para sus 13.000 seguidores de la época: “me he sentido nostálgico”.
Herramientas, nostalgia, Sears…
La secuencia perfecta para que Fukuyama -el hombre del fin de la historia, el hombre que nos anunció un largo y feliz aburrimiento, el hombre del último hombre- tuviera un ramalazo ludita. Una añoranza por la era del trabajo manual y quién sabe si por la guerra fría. Un fogonazo de melancolía por el bricolage del domingo antes de la barbacoa, tal vez ayudando a su padre a reparar algo en el porche. Abandonado al recuerdo de una época en la que el capitalismo tenía, todavía, tintes bucólicos; con sus batidos en Woolworth, el periódico volando hasta el portal y el litro de leche en la puerta.
El hombre para el cual, parafraseando a Lennon sobre Elvis, antes del 89 “no existía nada”, va y se nos deja abatir un 9-11 por el recuerdo de esos tiempos en los que, por existir, incluso existían la historia y el futuro. Por esa época en la que los humanos del siglo XX aún se organizaban alrededor del porvenir como los humanos primigenios se habían sentado alrededor del fuego. Una era en la que aún eran válidas las metas y en la que alcanzarlas era incluso menos importante que perseguirlas.
Había una misión y la vida quedaba supeditada a tratar de cumplirla…
Luminoso o cruel, producto de la lógica o de las supersticiones, añorado por las masas o urdido por los tiranos, el porvenir dibujó durante siglos los planos de la historia y de las relaciones entre las personas. Sembró el poder y alentó la resistencia. Las pirámides y la Muralla china fueron el futuro. La catapulta y la locomotora fueron el futuro. Da Vinci y Verne fueron el futuro…Y una perra en el cosmos y el hombre en la luna. El futuro fue la Revolución francesa y la democracia. Los bolcheviques y Mao con su larga Marcha. El futuro perteneció a la imprenta y al librecambio, a la máquina de vapor y al comunismo.
Los padres trabajaban, iban a la guerra o hacían revoluciones para que sus hijos tuvieran, precisamente, un porvenir mejor que el suyo. Así que el futuro es, también, todo eso que un buen día no se cumplió. Y eso, tal vez, cayó de repente sobre Fukuyama en aquel aniversario del hecho por el que proclamó el fin de la historia, que nunca significó la muerte del pasado sino la muerte del futuro.
5. Así pues, ya no es que merezcamos un futuro mejor. Es que nos merecemos un futuro a secas. No un futuro mañana, sino ese futuro que está sucediendo hoy y que se nos esquilma en favor de una contemporaneidad que no le deja resuello.
No se trata de una tarea fácil, dado que una causa fundamental de esa pulverización del porvenir en los últimos años no sólo está vinculada a la caída del comunismo. Al mismo tiempo, viene aparejada a la remoción provocada por el auge de las nuevas tecnologías: no fueron pocos los que creyeron que al porvenir ya no llegaríamos por caminos humanísticos sino tecnológicos. El futuro, digámoslo así, sería un destino por el que no deberíamos preocuparnos, para eso estaban las máquinas.
Estos dos grandes eventos –desplome del comunismo, apoteosis de la tecnología- removieron asimismo los temas propios del futurismo, que pasó de ser un asunto optimista para alcanzar visiones apocalípticas. Si rastreamos la ciencia ficción de los últimos veinte años, constatamos que, mientras más verosímiles pueden ser las tramas –la tecnología puede conseguirlo casi todo en una pantalla-, menos habitable resulta ese futuro poblado por cyborgs, congelamientos, sectas posthumanas, catástrofes ecológicas. En casi todas, el hombre es parte del pasado, no sólo porque no tenga lugar en el porvenir sino porque no puede mejorarse a sí mismo como ser humano ni a ese porvenir en el que está obligado a habitar como un homeless.
6. Si el desvanecimiento del futuro estuvo vinculado al fin del comunismo, su reaparición tiene mucho que ver con la creciente certeza sobre el carácter finito del capitalismo. Eudald Carbonell, por ejemplo, no tiene duda de que el capitalismo desaparecerá en el siglo XXI, más que por una revolución, por un proceso de “muerte térmica”. De esto, y del porvenir, habla en sus recientes memorias, que tienen este sugerente título: El arqueólogo y el futuro.
Que un arqueólogo nos ofrezca esas pistas para habitar el mañana podría considerarse, en principio, una ironía. Entre otras cosas porque no se está hablando aquí en términos metafóricos ni en la cuerda utópica que recorre Frederic Jameson al hablar de su arqueología del futuro. Tampoco en la línea de Foucault y su arqueología del saber. Habla la experiencia de alguien que se dedica a horadar el terreno, convencido de que el arcano de nuestro porvenir no lo encontraremos en un juego de anticipación, sino en un ejercicio de excavación. Y esto es así porque el futuro no ha sido aplazado, sino escondido; es preciso sacarlo a la luz antes que esperar por él.
Necesitamos, entonces, una historia del futuro en condiciones. O, al menos, un “recuerdo del porvenir”, como reza en la puerta de una taberna mexicana.
Porque si el futuro ya está aquí: si es esto que estamos viviendo, más nos vale hurgar en las distintas capas de la superficie que lo ocultan antes que seguirlo tapando con las capas de barniz que lo recubren.
Ya lo hemos apuntado: no es una tarea fácil. Es complicado hablar del futuro cuando se nos repite por todos lados el estribillo de que los jóvenes se han quedado sin él. Esto es: clamar por el porvenir entre gente a la que se le ha negado.
Hace medio siglo, en El libro que vendrá, Maurice Blanchot se enfrentó a algo parecido cuando se preguntó por el porvenir de la literatura. En ese libro hay un capítulo -“De un arte sin porvenir”- que no puede ser más explícito. Pero lo paradójico, lo creativo, es que precisamente en esa falta de destino Blanchot encontrara las cifras para esbozar el mañana. Porque el futuro de una vida sin futuro tendría al menos una ventaja: la de no tener como corolario “el poder y la gloria”, sino la condición excepcionalmente precaria del punto de partida. (“Cualquier gran arte se origina en una carencia excepcional”).
Aquel futuro de Blanchot se parece suficientemente a donde nos encontramos ahora. Como si nos hubiera anticipado nuestro presente y a la vez nuestra cobardía por haber cambiado el porvenir por ese presente continuo al que hemos nombrado, para siempre, contemporaneidad.
Mas, a diferencia de lo que entonces veía Blanchot, no parece que el futuro de hoy pueda identificarse con la figura de Moby Dick, la ballena inalcanzable que agita en el horizonte nuestros sueños de grandeza, sino con aquel animal asediado que el pescador de El viejo y el mar sabe que tiene que arrastrar hasta la costa.
Un monstruo que mostramos en la orilla como la prueba definitiva de que hemos lidiado con él, de que está aquí y de que podemos llamarle, por fin, nuestro contemporáneo.
(*) Publicado en La Maleta de Portbou, número 5, mayo-junio de 2014. 
(*) En la imagen, detalle de Revolución una y mil veces, de Reynier Leyva Novo. Se recomienda hacer click sobre ella para entenderla mejor.

Monday, April 14, 2014

Puestos pá su cartón: editoriales alternativas en Cuba

Publicado por Diario de Cuba


Confección de un libro en una editorial cartonera argentina, Eloísa Cartonera.
La publicación alternativa comienza a jugar sus cartas en paralelo con un sistema editorial necesitado de reinventarse: surgen editoriales cartoneras.

El mundo del libro en Cuba experimenta la incorporación de nuevos actores. La publicación alternativa comienza a jugar sus cartas en paralelo con un sistema editorial necesitado de reinventarse en varios sentidos.


Detalle de la portada de 'El hilo rojo' de Daniela Hernández Gari, publicado por la editorial cubana Samandar.
En aproximadamente un año y medio, el nacimiento de tres proyectos editoriales en las afueras del eje conformado por el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Libro, puede considerarse un hito en la historia reciente del libro en la Isla: finalmente los ecos de la edición independiente, y más concretamente de las llamadas "editoriales cartoneras", han encontrado asidero por acá.
Ediciones Samandar, Costanera Editorial y Ediciones Encaminarte son los primeros brotes cartoneros en la Isla, 10 años después de que ese fenómeno comenzara a tomar auge en América Latina y se convirtiera, en poco tiempo, en un factor clave para pensar las dinámicas editoriales en el continente.
"Hay una especie de necesidad, de espacio vacío, que hay que cubrir. Uno no está buscando siempre esos grandes espacios editoriales", dijo Teresa Fornaris, de Ediciones Samandar, enla premiación del Concurso Internacional El Vuelo del Samandar 2013, el pasado noviembre.
Ediciones cartoneras en Cuba
Las editoriales cartoneras se basan en la manufactura de libros a partir del reciclaje de desechos, fundamentalmente cartón para hacer las tapas de cada ejemplar. Surgen como respuesta a las condiciones económicas desfavorables en sus respectivas sociedades, y frente a un mercado editorial que sus miembros consideran agresivo y excluyente.
En el caso de Cuba, las cartoneras llegan en un momento de relativa recesión y cambios trascendentales en el entorno editorial, tras el boom que caracterizó al sector en la década pasada.
Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información para el periodo 2006-2011, revelan que las publicaciones de "Literatura" comenzaron a reducirse desde 2010, y al año siguiente llegaron a caer hasta en un 7% respecto del momento en que más títulos se habían publicado bajo esa etiqueta,  el año 2006.
Por otra parte, para la gran mayoría de las editoriales cubanas, las décadas de subvención estatal han llegado a su fin. Su conversión acelerada en empresas desde 2012 a la fecha, les deja menor margen para arriesgarse con autores noveles, por el tema de los índices de venta. La poesía cede espacio a las reimpresiones de títulos exitosos, las recetas de cocina y la autoayuda. 
Por otra parte, el libro electrónico no termina de erigirse como una alternativa viable para la promoción y legitimación de la obra propia, en un país donde menos del 20% de la población tiene un acceso  limitado y azaroso a internet.
 ¿Alternativos o institucionales?
El concepto de libro-arte o manufacturado ya tuvo sus antecedentes en la Isla desde el siglo pasado: Ediciones Vigía fue creada en Matanzas en 1985, mientras que la holguinera Cuadernos Papiro data de 2001. Pero ambas se inscriben de lleno en las estructuras institucionales, con su permiso de comercialización incluido.
Por su parte, Banco de Ideas Z fue un proyecto de promoción cultural más cercano al espíritu no lucrativo que define a las cartoneras. Fundado en La Habana en 1993, publicaba ediciones de autor, plaquettes y libros-arte, entre otros materiales promocionales.
Las nacientes cartoneras cubanas se mueven en esta cuerda por ahora. Son iniciativas personales no regularizadas legal o institucionalmente, sino que se ubican en la zona limítrofe de los centros culturales establecidos, con los que convergen frecuentemente en el terreno de la promoción artística. Incluso varios de estos escritores devenidos gestores culturales se desarrollan profesionalmente dentro del espacio institucional: Ediciones Samandar es liderada por Teresa Fornaris, directora de la Casa de la Poesía en La Habana Vieja; Costanera Editorial es un proyecto de Yanelys Encinosa, especialista en el Centro Cultural Dulce María Loynaz; y Ediciones Encaminarte, con base en Las Tunas, ha buscado cobijo en las secciones provinciales del Ministerio de Cultura (MINCULT), la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y su antesala juvenil, la Asociación Hermanos Saíz (AHS).
Este nivel de cercanía entre alternativos e institucionalidad es recurrente en las dinámicas culturales cubanas. Con ello los creadores —en este caso los "cartoneros"— implementan estrategias de supervivencia ante la imposibilidad de vender los libros que producen, al tiempo que consiguen la aquiescencia tácita de los circuitos oficiales para seguir desarrollando sus proyectos.
El negocio editorial en Cuba es competencia exclusiva del Estado. La Constitución de la República, en su artículo 52 (inciso 1), reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa, pero aclara que todos los medios de difusión masiva "son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad".  
Sin embargo, las recientes reformas económicas emprendidas por el Gobierno normalizaron la impresión y encuadernación de documentos como una de las modalidades del "trabajo por cuenta propia", una forma de iniciativa privada bajo supervisión estatal.
En la práctica, una línea muy tenue separa la impresión —ahora legal— de libros por encargo, de la edición y venta. Así lo explicó Yanelys Encinosa, creadora de Costanera Editorial, en el panel "La autogestión editorial como alternativa para la promoción de la joven literatura", celebrado en el Pabellón Cuba el pasado febrero: "lo más parecido a poder entrar en un marco legal sería sacar una licencia de 'cuentapropista' como impresora particular o como artesana (….) La legalidad debería pensar en este tipo de figuras: pequeñas editoriales, una cooperativa de diseñadores, editores, impresores... Que si un sello independiente está en capacidad de producir y vender 100 o 200 ejemplares, lo pueda hacer".
Mientras tanto, los tuneros de Ediciones Encaminarte ya han dado pasos con el tema del financiamiento, al gestionar coediciones con una editorial estatal de la vecina ciudad de Holguín: "Con [Ediciones] La Luz, pensamos editar futuros textos (...) con nuestra estética y la ayuda de sus ISBN", comentó en una entrevista Junior Fernández, su director.
Hacerse visibles, el gran reto
Con tiradas que fluctúan entre uno y 200 ejemplares, número de miembros variable para cada nuevo libro que emprendan, y fuentes de financiamiento adaptables a las condiciones materiales de los autores y la propia editorial, el incipiente universo de las cartoneras cubanas parece vivir el momento mágico de lo iniciático y lo tentativo, del work in progress.
Lo heterogéneo de este escenario compartido emerge desde las propias motivaciones fundacionales, que tienen en común la finalidad promocional pero desde ópticas particulares. En el caso de Ediciones Samandar se hace evidente la impronta del homenaje, el motivo especial, al menos en sus primeros intentos: el proyecto empezó por regularizar la edición, en formato de libro, de las memorias del concurso anual de haikus "El vuelo del Samandar", y luego un volumen de poesía alegórico a la edad de los autores incluidos, aunque también han hecho pequeñas ediciones de autor.
En cambio, Ediciones Encaminarte nace, según Junior Fernández, "ante la problemática de la publicación de las obras de los escritores jóvenes, que es una situación que todo el mundo conoce". Mientras que Yanelys Encinosa (Costanera Editorial) sitúa el foco de atención en las dinámicas disfuncionales de promoción y distribución del libro, una vez publicado. "En mi experiencia personal, con mi primer libro existían cientos de ejemplares y yo no sabía donde estaban. No tenía poder sobre mi libro".
Ante la imposibilidad de ingresar efectivo por concepto de ventas, la cooperación de los propios escritores pasa a primer plano y determina cuántos ejemplares se producirán y qué camino tomarán una vez terminados. Mientras Ediciones Encaminarte planea estandarizar su producción alrededor de los 12 títulos anuales —con tiradas entre 60 y 150 copias—, así como crear peñas literarias y una biblioteca de libros cartoneros para visibilizar su catálogo, las tiradas de Ediciones Samandar van casi íntegras para el autor, quien se encarga de su promoción.
Otra es la visión de Costanera Editorial, que asume la distribución de la obra por diversas vías, tras asegurar los ejemplares de cortesía para el escritor. Según Yanelys Encinosa, la manera en que se distribuya el resto de los 100 o 200 ejemplares dependerá del aporte en recursos que el autor pueda hacer. En cuanto a la factura de las copias, "se adapta a las necesidades de promoción que vayan surgiendo para cada título, pues todos los ejemplares no se producen de una sola vez, sino que dependen de las posibilidades de aparición en espacios públicos que la editorial y el propio autor logren gestionar".
Algo en lo que sí concuerdan estos tres proyectos es en mantener abierto el diapasón de géneros literarios a publicar —llegando incluso al ensayo en el caso de Encaminarte—, así como la procedencia nacional o extranjera del autor. Sintomáticamente, el primer libro de Costanera es de la cubana Ana Núñez, radicada en Canadá; y Encaminarte ya publicó autores de Ecuador para ponerse en sintonía con la pasada Feria Internacional del Libro, donde ese país fue invitado de honor.
Entre las ventajas de este tipo de edición, está el hecho de que el autor conserva la totalidad de derechos sobre su obra y, si logra que el libro previamente editado por una cartonera sea aceptado por una editorial institucional, puede contrarrestar la espera —que a veces se prolonga durante varios años— con una cierta disponibilidad de ejemplares manufacturados para ir haciendo promoción de su obra mientras tanto.
Para Yanelys Encinosa, el gran reto de las cartoneras cubanas es hacerse visibles al punto de sugerir a las instituciones la posibilidad de un diálogo con estas iniciativas privadas, autogestivas. "Un diálogo no competitivo sino productivo, complementario y que sea beneficioso para ambos. Que no se vea como una amenaza este tipo de proyectos, sino como soluciones posibles para los creadores que no han logrado una respuesta del sistema establecido. Esta es la cuestión de la alteridad, no de la competencia", reconoció en febrero pasado, en la presentación del libro de Ana Núñez Crónicas domésticas (Costanera Editorial, 2014).
"Complementarias" o independientes, lo cierto es que esta posición de entendimiento con la institucionalidad no deja de remitir a una realidad editorial insatisfactoria para algunos de sus actores. La irrupción de las cartoneras puede leerse como necesidad de independencia en varios sentidos, a la vez que dinamiza el ambiente porque acorta los tiempos de gestión de los proyectos y afianza nuevos canales de distribución que ya no dependen de las políticas institucionales.


Wednesday, October 30, 2013

Danay Suarez: Pioneering Cuban Hip-Hop

Article published by L.A. based music online magazine Timba.com

by Eva Silot Bravo. 


(All photos supplied by Eva Silot Bravo). 



In her first visit to Miami, Cuban singer Danay Suárez made ​​her club debut at the Blackbird Ordinary (formerly Transit Lounge) to a sold-out room. In this concert, the audience was moved by her songs, and it hummed and applauded with visible enthusiasm. Danay has shared the stage with urban artists in Miami and in other states like California. In Black Bird, Danay provided an overview of the discs she has recorded as a soloist so far: Polvo de la Humedad ( 2007 ), which moves between urban and underground; Danay Suarez Havana Cultura Session (2008 ), more fused with traditional Cuban music and jazz, and Palabra Manuales, a CD on which she is working and that in her opinion reflects the full range of musical references she has cultivated so far. Danay recently had a cameo in the first Cuba Un-Wave festival at the Olympia Theater in Downtown, in which she deployed her special flow between hip-hop and jazz.

Danay studied computer science in Cuba, but she was interested in approaching musc professionally at the Instituto Superior de Arte in Cuba.  However, she this unsuccessful because they told her that she "tended a lot towards the popular", which is especially ironic in an island that is known perhaps most of all for the power of its music and popular culture. So, she decided to be self-taught.  She worked in a place known as the Opera de la Calle, which accepted her vocation for lyric singing. At the same time, she was recording her first underground tracks in Estudios Real 70, a small Havana room that produced much of the early Cuban hip-hop of the late twentieth century, and she became a regular in the alternative scene in places like the Anfiteatro del rio Almendares y La Madriguera. 

Her music has spread via several Youtube videos made by filmakers of the island which have won awards in art competitions such as Puños Arriba, Cuerda Viva and the Lucas Prize. The production and curatorship of the Havana Cultura project - and in paricular of the DJ and Producer Gilles Peterson - have catapulted her internationally, taking her to participate in several festivals in Europe and in emblematic clubs such as Ronnie Scott's Jazz Cafe in London as well as BBC Radio 1's Annual Awards.  In addition to the talent and serenity she projects in her music, Danay has had the experience of working with musicians such as Equis Algonso, Roberto Fonseca and Robertico Carcasses, which obviously contributed to her maturity as an artist.  She received rave reviews, especially amazing reviews in France, which refer to the effects that her music can provoke in audiences that go beyond even what she could imagine when she is creating. Within the world of Cuban Hip-hop, Danay is distinguised by the reflexivity of her lyrics as well as the flow of her wide-register voice which risks complicated harmonic improvisations with touches of scat and hip-hop, and above because her music resists being pigeonholed in generic categories.  She identifies with the lyrical force and beats of Rap and Hip-Hop, which have have provided space to learn and find herself, at the same time loving and cultivating traditional Cuban music, Reggae, Classical, Fusion and jazz.  In her performing and improvising, you can perceive influences from singers like Erykah Badu, Lauryn Hill and Jill Scott.  However, Danay evades such comparisons and instead repeats a phrase that I think illustrates her musica being:  "Instead of focusing on a genre as such, I try to understand the strength and energy of the music.". 
More information about Danay Suárez can be found on Facebook, Youtube, Twitter, Instagram and Soundcloud. 



Sunday, 20 October 2013, 10:11 AM

Sunday, September 29, 2013

PAX: Where They "Cook" Alternative Urban Music "Made In Miami"

by Eva Silot Bravo. All rights reserved.

Article published by the music online magazine Timba.com         

Photos by Alexia Fidere courtesy Eva Silot Bravo. 



Sheltered under an I-95 North bridge, and in a space in which the Little Havana neighborhood is turning into Brickell, or vice versa, one finds the Performing Art Exchange.  In just two years, PAX has become one of the key sites in Miami for lovers of live music.  Like few places in the city, PAX provides a space for the best bands of the local urban music scene while exposing local audiences to musical creations from around the world, with a particular emphasis on Latin America. 
The premise of Roxana Scalia of Miami, the Cuban-Italian owner of the site, in opening PAX, was to provide a space to local and underground art to those who are committed to their craft despite the vicissitudes of the market.  PAX is a place that is necessary given the lack of venues that welcome such talent living in the city.  Roxana had been looking earlier in neighborhoods like Wynwood and Miami Beach but thinks that somehow the place in South Miami chose her.  She liked her location in the old Miami, an area where she lived for a long time. 
One of the most important concerts that have taken place in PAX was the Sergent Garcia concert last May. Garcia is literally a world citizen an alternative Latin fusion pioneer in the World Music scene. Garcia himself calls his sound "Salsamuffin", in which genres of the Caribbean sound universe like Reggae, TImba, Afrocuban and Colombian Salsa is "transcultured"with Hip Hop, Funk, Punk Rock and Alternative.  
PAX has a weekly program allowing audiences to familiarize themselve with all kinds of music. Fridays are usually dedicated to Afro-Cuban music,  Saturdays to World Fusion, the last Thursday of the month is for Samba with the talented Brazilian singer Rose Max, Tuesdays for Electro-Tango, the second Thursday of the month for Afro Funk, and Mondays are for jam sessions, which for some time have included special guest Brian Lynch, an established trumpeter in the world of Jazz and a GRAMMY®  Award winner. 
Once inside, PAX is spacious and relaxed with subdued lighting, sofas, lamps, chandeliers and vintage furniture that makes an attractive, eclectic set.  The curtains are not only decorative but help acoustics, something appreciated when compared to other music venues in the city.  The surprising display of good art on all their walls also speaks to the intention to make this a special place which for some brings together the Latin Hipster scene on the city.  The bar is spacious with affordable prices, especially for beers.  The cover is regularly $10.00 USD, and that seems rational for the quality of music that it offers.  The service is professional, and PAX has free parking.
Few know that Miami has also been "cooking" a local alternative sound with a cosmopolitan orientation for some time that some call Afro-Punk, Afro-Funk, Miami Funk or Miami Rhythm and Blues.  Right now, this urban music phenomenon is eclipsed at PAX with the presentations and exchanges by theSPAM All Stars, Suénalo, Elastic Bond, Afrobeta, ArtOfficial, Deaf Poets, Mr. Haka, Palo!, Bofill, Tommy Cross and the Cuban All Stars, Progress and Los Herederos among others, with local DJs and band from Venezuela, Colombia, Peru and Mexico. 
You can find PAX at 337 S.W. 8th St., Miami FL 33130 (under the I-95 bridge to the left).  For more information, visit http://paxmiami.com
Haga click aquí para la versión en español.

Sunday, 29 September 2013, 10:52 PM

Friday, September 27, 2013

Leslie Cartaya no quiere parar

Articulo publicado en Cubaencuentro online

La cantautora cubana ha sido nominada a los Grammys Latinos en la categoría de Mejor Nuevo Artista

Eva Silot Bravo, Miami | 27/09/2013 10:37 am
picture by Jose Ortega

Entre los recién nominados a la decimocuarta entrega de los premios Grammys Latinos en la categoría de Mejor Nuevo Artista, se encuentra la cantante cubana radicada en Miami Leslie Cartaya, con su primer álbum No Pares. La ceremonia de los Grammys Latinos de este año tendrá lugar en las Vegas el 21 de noviembre próximo.
Aunque quizás Leslie sea aún desconocida para algunas audiencias, este anuncio no toma por sorpresa a los seguidores de la música urbana y la escena cubana alternativa en Miami, espacios en los que Leslie viene progresivamente abriéndose camino firme desde hace algún tiempo.
Esta nominación evidencia el interés creciente que viene manifestando la academia de los Grammys de reconocer la diversidad de talentos en la escena de músicos latinos emergentes más allá de los circuitos más comerciales, como ha sido el caso con los cantautores Elain Morales, Alex Cuba, Descemer Bueno, y Lena Burke, entre otros.
Desde que se estableció en Miami en el año 2000, Leslie Cartaya no vaciló en seguir el camino de la música que comenzó desde pequeña y que la llevó a entrenar su voz académicamente en la Escuela Nacional de Arte (ENA), en Cuba, por varios años.
En la última década Leslie ha sido la cantante principal de la banda Palo!, imprimiéndole su sello personal al estilo “Afrocuban Funk” de dicho grupo, considerado como “La Música Cubana de la Nueva Generación” por publicaciones como The New York Post.
Leslie también ha trabajado con artistas como Luis Enrique, Marisela Verena Larry Harlow, Ed Calle, Steve Roitstein, Jorge Luis Piloto, Elain, El Chino Dreadlion, Pavel Núñez y la banda Cubiche, entre otros.
Recientemente lanzó su primer disco como solista y compositora, No Pares, en el teatro Miami Dade County Auditórium presentada por FUNDarte. En poco tiempo el álbum ha pasado a estar entre los diez primeros lugares de los Miami Latin Chart de ReverbNation, y recién la ha adentrado en el camino de los Grammys Latinos como mencionamos anteriormente.
Leslie comenzó a escribir las canciones de este álbum desde hace cinco años, a partir de la necesidad que tenía de grabar todo el trabajo que ha venido haciendo como solista.
El resultado ha sido No Pares, un álbum doble con 18 canciones en el que colaboran un grupo de excelentes músicos en su mayor parte cubanos residentes en Miami: el bajista y productor Edgar Magdariaga, el percusionista y productor musical Raymer Olalde, los arreglistas Héctor Ortiz, Landy Mosqueda y Angel Arce, el trombonista William Paredes, el saxofonista Rodolfo “Fofi”, el bajista Armando Gola, el pianista Michelle Fragoso, el saxofonista Ed Calle y el percusionista Reinier Guerra, entre otros.
En el primer CD del álbum predominan elementos de música cubana más tradicionales y de salsa balada. El segundo es de sonoridad más electrónica (house) y experimental, y presenta varios remix del primer CD con la participación de invitados especiales como DJ Oscar G. y Lázaro Casanova, el percusionista, cantante y bailarin Philbert Armenteros, el rapero Mr. Haka y el presentador y comediante Alexis Valdés.
Algunos temas cuentan con dos versiones, “…tanto para llegarle a los que aprecian la música tradicional como a los que disfrutan las fusiones más modernas”, nos comenta Leslie.
No Pares permite apreciar la gran versatilidad de Leslie Cartaya como cantante y compositora. Representa su lenguaje musical, en el que confluye una mezcla de la tradición cubana y tropical con ritmos, estilos e influencias de la música americana como el funk, el hip-hop, el house y el jazz.
Para Cartaya “…este tipo de trabajo no es música cubana estrictamente sino más bien “música cubanoamericana”. En canciones como “Abrázame”, “La mejor de mis locuras” y el changüí “La Candela”, Leslie se desdobla en una sólida sonera y cantante de salsa. El timbre de su voz en ocasiones recuerda a la sonoridad de La India, una de las divas de la salsa neoyorquina. “Bolero Blues” y “Abrázame” nos adentran en la faceta de Leslie como baladista.
Leslie es la autora de la mayoría de sus canciones y además se acompaña al piano, y asombra con su amplio registro de voz, su perfecta afinación y su versatilidad como intérprete. “Si yo pudiera” une la dulzura de su voz con la cadencia rítmica y vocal del rumbero Armenteros, manifestándose en un sublime guaguancó.
Del segundo CD resalta la versión en ingles de la canción “No Pares”, el flow rapeado de Mr. Haka, así como los remix de Oscar G. El álbum tiene un cuidadoso trabajo de arreglos y coros, y es de una gran prestancia en los solos instrumentales, como los del violinista Yoel Pérez y el guitarrista Ahmed Barroso.
Con No Pares, Leslie Cartaya se confirma entre las protagonistas del sonido urbano latino alternativo en Miami.
En estos momentos Leslie y su equipo están enfrascados en la promoción del album No Pares, que hasta el momento la ha llevado a cadenas televisivas como la CNN en español, el Tele-Maratón de La Liga Contra el Cáncer en Telemundo, el Raw Artist Miami, y varios programas de televisoras locales como la Mega y América TV. Además se encuentra en el proceso de edición de un DVD del concierto de lanzamiento del disco en vivo.
En las redes sociales Leslie ha lanzado hasta el momento dos videos correspondientes a dos de lossingles de su disco: No Pares y el de Abrázame.
El CD No Pares puede obtenerse en iTunes, CDBaby, Amazon y en tiendas locales de Miami. Para mayor información visite http://www.lesliecartaya.com/.




Friday, September 13, 2013

Festival Cuba Nu-Wave

Festival Cuba-Nu Wave en Miami.

En apenas un año, Vedado Social Club (VSC) se ha convertido en uno de los lugares más atractivos de promoción del arte urbano y alternativo cubano en Miam.


Eva Silot Bravo, Miami | 13/09/2013

 Publicado en la revista Cubaencuentro online.


Como enclave urbano disgregado, Miami pareciera contar con pocos sitios para socializar mas allá del entretenimiento efímero y la previsible plasticidad que ofrecen los circuitos turísticos. Pero siempre hay quienes toman la iniciativa y llevan adelante los cambios que otros desean. Uno de esos espacios es Vedado Social Club (VSC), que en apenas un año se ha convertido en uno de los lugares más atractivos de promoción del arte urbano y alternativo cubano en la ciudad. VSC es un pequeño y eficiente grupo de producción, marketing y curaduría de arte, que celebra una fiesta cada viernes en la noche en el News Cafe de Midtown y ocasionalmente en el Irish Pub de Brickell. La selección de esta locación ha sido un acierto, pues además de estar en uno de los barrios de más movida cultural en la ciudad, cuenta con una atractiva ambientación: un patio abierto con cómodos sofás, un inteligente diseño de luces y vegetación, dos bares completos, un billar y amplios espacios para bailar y socializar.


En cada oportunidad VSC propone una temática diferente, como presentaciones de músicos y bandas en vivo, obras de teatro, proyección de películas y documentales, exhibiciones de arte visual y performances. Según Juan Shamizo, co-fundador del proyecto, lo que distingue a VSC es que está dirigido a un público local en busca de otras opciones de entretenimiento más allá de los circuitos comerciales más visibles. Y hasta el momento lo han logrado, con el éxito de eventos pasados como la serie “Populares Superfinos” de música en vivo, “Burlesque” de teatro, e “Ibiza”, una presentación de DJs residentes en Europa en ocasión del Winter Music Conference (Conferencia de Música de Invierno) en el 2013.

Lo que quizás hace a VSC un lugar especial es que ha devenido también en un punto de reunión e interacción espontáneo de la bohemia “habanera” en Miami, entre músicos, pintores, otros artistas locales y de la Isla con sus seguidores, del que han salido o se van gestando nuevos proyectos. Por esta celebración de la cultura semanal ha pasado lo más representativo de las escenas de arte cubano reciente tanto de la diáspora como de la Isla, ya sea en presentaciones o como visitantes, entre ellos: DJ Edgaro Productor N Jefe (Doble Filo), Equis Alfonso, Carlos Varela, Aldito López Gavilán, Gema Corredera, Kelvis Ochoa, Mr. Haka, El Chino DreadLion, Osamu, Omar Hernández, Nam San Fong, Leslie Cartaya, Michelle Fragoso, Los Pututi Brothers, Manolín El Medico de la Salsa, Philbert Armenteros y Descemer Bueno. Además han exhibido obras de Portocarrero, Servando Cabrera, Roberto Fabelo, Alejandro Leyva, Reynier Ferrer, Consuelo Castañeda, Gerardo Roman y Antonio Guerrero, y se han hecho performance en vivo de pintores locales como Javier Guerra, Astrid Alcalaya, Ismael Gerra y Floyd.

JJ Paez, director de JJ Productions, que produce eventos junto a VSC, nos comenta que recientemente lanzaron una nueva serie llamada Dance-Sonete, en The Houston, en Brickell, que pretenden se establezca como otro espacio de encuentro entre artistas locales interesados en seguir desarrollando opciones alternativas. Estos artistas apuestan por Miami, y están interesados en hacer a la ciudad tan suya como lo ha sido la Habana.


El próximo sábado 14 de septiembre, Vedado Social Club junto a otros patrocinadores presenta el festival Cuba Nu-Wave en el Teatro Olympia (Gusman Center for the Performing Arts) en Downton, Miami. Este evento reunirá a lo mejor de la escena transnacional de música alternativa cubana de los últimos veinte años. Cuba Nu-Wave es un festival que celebra la cultura cubana y que pretende estimular el arte joven cubano en todas sus formas creativas desde cualquier parte del mundo . El evento será una oportunidad única para el intercambio entre artistas y con el público, así como para dar a conocer los desarrollos más recientes de la música transnacional cubana. En su primera edición, Cuba Nu-Wave presentará un encuentro único entre reconocidos músicos como Raúl Paz, Descemer Bueno, Lena Burke, Gema Corredera, Danay Suarez, Nam San Fong, Néstor del Prado, Philbert Armenteros y el Chino DreadLion, entre otras sorpresas.

Festival Cuba-Un Wave. Sábado 14 de septiembre, a las 8:00 pm. Gusman Center for the Performing Arts, en Downtown, Miami.

Para mayor información sobre el evento, visita: Cuba Nu-Wave Festival.



Tuesday, August 20, 2013

¡Ponte pa’ la música! Aproximación a la escena musical alternativa de Miami

Articulo publicado en la revista El Caiman Barbudo.


Por: . 13|8|2013
Cubiche Grammy LatinoPara no pocos analistas, entre los cambios históricos registrados en las elecciones presidenciales norteamericanas del 6 de noviembre de 2012, uno de los más notables fue el de la victoria, por primera vez, de un candidato del Partido Demócrata entre la comunidad cubana de Florida. Puede asegurarse que si el bloqueo de Estados Unidos a Cuba ha sobrevivido hasta nuestros días ha sido, en gran medida, porque tenía el apoyo del exilio cubano, de notable influencia en el sur de Florida, un estado fundamental en la pugna electoral estadounidense. Pero eso ha cambiado ya.
Nuevas generaciones de cubanos nacidos o crecidos en Estados Unidos no se sienten obligados a ser fieles al Partido Republicano como la única garantía “frente al comunismo”, ni creen que la batalla contra Fidel Castro deba de ser el motivo de sus vidas. Por primera vez, un cubano-americano del Partido Demócrata, Joe García, fue elegido para ocupar un escaño por Florida en la Cámara de Representantes. Educados más en la solidaridad con sus familiares y compatriotas de la isla que en el odio a quienes llevaron a cabo la Revolución de enero de 1959, este grupo etáreo se identifica con las medidas para facilitar el intercambio tomadas por Barack Obama y tiene el anhelo de aumentarlo todo lo posible. Dicha corriente se ve, igualmente, entre una zona de la comunidad de artistas cubanos residentes en Miami y en especial, entre las más recientes generaciones de músicos de Cuba afincados allí y que experimentan un cambio de mentalidad en relación con sus antecesores llegados a la urbe floridana.
En el ámbito de los vínculos culturales entre Cuba y Estados Unidos, la ciudad de Miami en la Florida ha desempeñado un rol particular, sobre todo a partir del primero de enero de 1959. Es válido acotar que ya antes de la aludida fecha, existían importantes nexos con Miami pues sirvió de refugio a exiliados prerrevolucionarios y cabe afirmar que fue la vía de entrada más expedita al modo de vida estadounidense, dada la presencia allí de redes comunicativas de alta eficiencia para la época. No está demás recordar que, como acota Alfredo Prieto (2011: 94), en los años cincuenta de la pasada centuria era común que la clase media cubana viajara los fines de semana a dicha ciudad con miras a comprar artículos y bienes de consumo.
Por lo general, una característica de los grupos de inmigrantes cuando arriban de inicio al sitio escogido para asentarse, es la tendencia a concentrarse en un área específica y luego, a partir del transcurso del tiempo y las generaciones, dispersarse a través del territorio del país de acogida. Con la experiencia de los cubanos en EEUU ha sucedido todo lo contrario y de tal suerte, con el pasar de los años cada vez se han ido concentrando más en Miami (entiéndase el condado Miami-Dade). Incluso, los que están llegando ahora procedentes de Cuba, tienen la propensión a localizarse en dicho condado.
Así, las interconexiones entre La Habana y Miami, por encima de las asimetrías que establecen diferencias entre el Tercer y el Primer Mundo, originan que ambas ciudades compartan lo que los académicos denominan “porosidad fronteriza” (Coastworthy Rico, 1999). Incluso, cabe afirmar que a partir del 14 de enero de 2013, fecha cuando en Cuba entró en vigor el Decreto-Ley No. 302 modificativo de la Ley No. 1312, “Ley de Migración” (promulgada el 20 de septiembre de 1976), las interconexiones aludidas se tornan en la actualidad aún más fuerte.
El contacto con el acontecer de la vida en Miami y que llega a la isla mediante una variedad de canales informales, despierta en un no reducido sector de la población en Cuba lo que Alfredo Prieto (2011: 96) ha denominado “la percepción por default”, o sea, pensar que —en frase del aludido investigador—“los de allá tienen automáticamente todo de lo que se carece aquí en lo material por el solo hecho de cruzar el Estrecho”. Quienes llegan a semejante conclusión, asumen una idealización del día a día miamense, fenómeno producido en particular entre las más jóvenes generaciones de la ciudadanía y que aspiran a hacer realidad el AMERICAN DREAM, con letras mayúsculas.
Como parte de la reciente emigración de Cuba hacia Miami, una polifacética generación de músicos cubanos se ha afincado en dicha ciudad. Ellos son protagonistas de una sonoridad emergente en el medio artístico de Cuba y su diáspora, fenómeno caracterizado por el abandono de un lenguaje regido exclusivamente por símbolos nacionales y que incide también en la redefinición multicultural de la Isla, proceso que acontece en un contexto internacional abigarrado donde el sujeto cultural unívoco de la modernidad tiende a desaparecer.
Cartel promocional del grupo Cubiche (fragmento)Buen ejemplo de dicha corriente es el grupo Cubiche y que, como atinadamente se ha indicado (Silot Bravo, 2011a), es representativo, por un lado, de un movimiento artístico local grassroot (no en el sentido político de la movida en que voluntarios de la comunidad apoyan un partido sino en el de constituir una forma de asociación auténtica, natural y espontánea, diferenciable de las promovidas por las estructuras de poder) con una vocación diríase que global, y por otro, de la escena de Música Cubana Alternativa en la diáspora y deviene un paso más en el camino de afianzar el carácter cosmopolita de nuestra creación musical, por medio de apelar a constantes procesos de hibridación entre los múltiples géneros y estilos oriundos de la Isla con disímiles sonoridades de todo el mundo.
Como ha acotado la académica Eva Silot Bravo (2011a) es también significativo comprobar las similitudes que se producen entre proyectos como Cubiche, Interactivo y Habana Abierta, más allá de haber visto la luz en distintos puntos de la geografía planetaria, a saber: Miami, La Habana y Madrid. Los tres colectivos otorgan prioridad a un formato de colaboración mutante, en el que interactúan músicos de diverso background que, paralelamente, “cuentan con carreras independientes —una de las características distintivas de la escena musical cubana transnacional desde fines de los noventa—”(Silot Bravo, 2011a).
Dada la manifiesta propensión de Cubiche al diálogo con una amplia gama de formas de concebir la música y que van del jazz a lo afrocubano, pasando por los aires brasileños, el reggae, la timba, el rock, la cumbia y el pop, se les ha denominado el “New Miami’sstagefunkysound”. Pero no es únicamente el hecho de lo musical lo que llama la atención en el quehacer de Cubiche. A tono con la filosofía de su figura frontal, Descemer Bueno, ellos persiguen en su lírica que la misma también sea reflejo de “un panorama muy completo del paisaje sociocultural de Miami desde la perspectiva de los emigrantes llegados más recientemente” (Silot Bravo, 2011a). Un vívido ejemplo de ello es la canción titulada “Ponte pa’ la música”, que, como estudiosos del tema han analizado, es una demoledora crítica a lo que no pocos estiman como la falta de oportunidades y apoyo a la música y los músicos cubanos en el mercado miamense, la galopante corrupción en varios sectores de dicho condado del sur de la Florida, las dificultades que muchos de los jóvenes inmigrantes enfrentan para encontrar empleo en medio            de la creciente crisis económica y la desequilibrada presencia de una anquilosada visión política a propósito de los aspectos locales en relación con Cuba y que a estas alturas del siglo XXI, se halla distante de ser verdadera expresión de la pluralidad de la diáspora cubana de recientes décadas.
Ante problemas tan complejos como los expuestos por la investigadora Eva Silot Bravo y otros de larga data como el diferendo cubano-estadounidense o el propio existente entre la nación cubana y parte de su emigración, la formación encabezada por Descemer Bueno defiende el principio ideoestético de continuar desarrollando la cultura como lugar de encuentro signado por la neutralidad, proceder que deja a un lado el abrazo asfixiante de la política pues, para decirlo con una frase del violinista y teórico del arte Alfredo Triff(2012): “La política divide, la música une. Separarse de la política no es necesariamente vivir de espaldas a ella. Es sencillamente evitar su abrazo maldito.” Justo al difícil pero posible sueño de crear puentes de comunicación y entendimiento entre los cubanos de aquí y de allá es a lo que le canta Cubiche.
La naturaleza progresista de la ya visible comunidad de esta clase de agrupaciones o solistas en Miami, me lleva a pensar que en dicha ciudad hoy es evidente la existencia de una relación entre el auge de un tipo específico de producción sonora dentro de los códigos de lo que he dado en llamar Música Cubana Alternativa (Borges-Triana, 2001 y 2009) y la emergencia de un pensamiento y activismo diferentes al hasta hace poco tiempo prevaleciente en la diáspora cubana afincada en la Florida. Dichos creadores, en su mayoría representantes de las nuevas generaciones, buscan otras formas de comunicarse con la esfera pública, en relación con la cual para mí queda claro que hacen todo lo posible a su alcance a fin de tener una influencia positiva en el entorno. Y es que ya sea en La Habana, Madrid, Londres o Miami, aunque muchos todavía no se den cuenta o no lo quieran entender, la música resulta un arma poderosa de incidencia en la sociedad.
La propia experiencia de lo acaecido en Miami así lo demuestra. Piénsese, si no, en cómo paulatinamente se ha ido transformando la ciudad desde el primer concierto de Gonzalo Rubalcaba allí en abril de 1996, fecha que para algunos seguidores del tema define un punto de inflexión en la política cubana de la urbe pues, en la ocasión el público interesado en asistir a la función del notable pianista, para entrar en el teatro tuvo que pasar a través de cientos de personas que en las afueras de la instalación protestaban por la presentación de Gonzalito y que en muestra de la más baja catadura ética le gritaban a voz en cuello: ¡Negro comunista! ¡Negro ñángara! Todo porque el artista estaba acogido al Permiso de Residencia en el Exterior (PRE), concedido por las autoridades de Cuba y no había renunciado a los vínculos con la Isla.
En cuanto a cómo es la vida de los músicos cubanos jóvenes en el condado Miami-Dade, vale la pena escuchar los decires del rapero Mr. Haka, líder allí de la movida de hip hop cubano underground o a espaldas del mercado tradicional, pero que ya ha ido creando una escena local de seguidores, y quien es protagonista en carne propia de lo que expresa:
“En mi opinión la vida de esos artistas en Miami no es como ellos quisieran. Y no hablo solo de mí, ni de los músicos, sino también de pintores, actores, bailarines y de todas las ramas del arte, sobre todo el arte conceptual. En esta ciudad estos talentosos seres no encuentran una hendija para parir la diferencia que llevan dentro. Es triste y si no eres fuerte se puede apagar tu llama de creatividad” (Silot Bravo, 2011b).
Si bien es cierto que, como expresa la periodista Sarah Moreno (2012), hay instrumentistas y cantantes de nuestro país que no carecen de variadas opciones laborales dentro del ambiente musical en Miami, entre los que cabría citar la agrupación timbera Tiempo Libre, los vocalistas Luis Bofill, Jourgensen Rodríguez, Gema Corredera, Malena Burkey su hija Lena (ganadora en el 2011 del Premio Grammy en su versión latina), el salsero Rey Ruiz proyectos de clara orientación hacia los sonidos híbridos al corte de Los Tres de La Habana y Leslie Cartaya y el grupo Palo, el bajista y arreglista Omar Hernández, el productor Ricardo Eddy Martínez (“Edito”), los cantautores Donato Poveda, Francisco (“Pancho”) Céspedes y Amaury Gutiérrez; un aspecto que no debe soslayarse es que dicha ciudad también resulta un reservorio para otroras muy populares músicos cubanos, que hasta su salida de Cuba entre fines de los ochenta e inicios de los noventa del pasado siglo, llenaban todos los espacios en los que se presentaran en la isla y no salían de la programación en la radio y la televisión,así como de los estudios de grabación de la EGREM, por entonces la única empresa discográfica existente en el territorio nacional.
Tales figuras encabezan un nutrido grupo de artistas nuestros que al trasladarse a vivir en el sur de la Florida, no han podido continuar su carrera por la carencia allí de instituciones con interés cultural genuino, así como por la existencia de mecanismos que dificultan o que para no pocos tornan imposible la difusión de una obra. Por lo anterior, a pesar de ser en algunos casos valiosísimos representantes de nuestra música, en el lugar donde ahora residen y para sobrevivir, han tenido que realizar trabajos sin ningún vínculo con su profesión o de escasa relevancia en el mundo musical.
Por semejante situación, incluso algunos de los músicos cubanos radicados en Miami han afirmado públicamente que ellos les recomiendan a sus colegas en Cuba que se queden en el país y que no se trasladen hacia la Florida.
Porque a decir verdad, como entorno de acogida Miami es un condado más en la geografía de Estados Unidos y, al margen de que hoy sea una urbe multicultural y diversa, allí sigue predominando un estilo de vida y una cultura anglosajones. El músico cubano que se radica en dicha ciudad es ante todo un inmigrante que compite por el público con infinidad de bandas de rock, estrellas del pop y del rap que cantan en inglés (el idioma predominante en la población de la zona, aunque el español cobre cada vez mayor fuerza), además de con una nutrida representación de artistas reconocidos de América Latina y España que van a ofrecer conciertos en esa, una plaza segura para su arte.
En el caso específico de los representantes de esta nueva generación de músicos cubanos afincados en Miami, en relación con sus colegas residentes en Cuba, no cabe hablar de la existencia de dos comunidades que se des-obran la una a la otra y que se ven respectivamente como una parte maldita a partir del establecimiento de un límite radical entre ambos grupos, según el modelo establecido por Jean Luc Nancy (2001: 76-77). Todo lo contrario, pues la motivación creacional, el fundamento y desarrollo de la propuesta artística no es la exclusión del otro por ninguna de las dos partes.
Pancho Céspedes con Armando ManzaneroNo se puede aludir, por tanto, a que haya una fractura o enfrentamiento sino más bien lo que se ha impuesto es la fluida interlocución entre artistas de las dos orillas, como lo corroboran los proyectos en común que se vienen realizando. Así, una de las principales ganancias de los representantes de la Música Cubana Alternativa radicados en Miami, en complicidad con sus compatriotas de dentro de la Isla, es que ambos grupos han podido involucrarse unidos en discos como los llevados a cabo por Descemer Bueno, Luis Bofil y Elain Morales, músicos residentes en Miami y que han grabado sus fonogramas con la intervención de artistas de Cuba radicados tanto en el país como en USA. La existencia de Internet, el desarrollo de la telefonía y el abaratamiento del transporte aéreo son factores que hoy posibilitan concretar realizaciones así a partir de establecer vínculos transnacionales de cualquier tipo. Con la concreción de trabajos de tales características, sus participantes hacen borrón y cuenta nueva de la fractura bipolar isla y diáspora, nación y emigración.
Es válido indicar que lo descrito en estas líneas tiene que entenderse en un sentido procesual, es decir, no como parte de un camino siempre rectilíneo y ascendente. Así, si bien en el período entre el 2000 y el 2008, la tendencia aquí comentada vivió una etapa de auge, la crisis económica producida en dicho último año motivó un retroceso en el accionar y la aparición de proyectos musicales como los aquí comentados. No es hasta 2012 que comienza a apreciarse un resurgir de la corriente, claro que desde los márgenes de la alteridad (obviamente,este tipo de creación sonora no está llamado a ser parte de la corriente principal del mercado de la música), concebida en sus dos funciones, o sea, como ganancia cultural y principio transformador.
Lo significativo para el análisis del devenir de las dinámicas culturales en Miami en los últimos años a propósito de esta nueva generación de músicos cubanos radicados allí, viene dado por el hecho de que a partir de que estos artistas pasaron a vivir en Estados Unidos, fue el momento cuando en su discurso artístico asumieron planteamientos ideoestéticos de corte social y naturaleza progresista. Decididamente, desde una perspectiva culturológica, la pregunta no debería ser “¿por qué?, sino, ¿qué significa esto?”
En mi caso, opino que ello evidencia que Miami ya no es la misma que hace unos pocos años atrás. Pues los nuevos emigrantes cubanos, como parte de la sociedad civil de dicha ciudad, han jugado un papel vital en la renovación del pensamiento anquilosado que durante mucho tiempo allí prevaleció. En tal sentido, el coro de un tema interpretado tanto por Cubiche como por Haka es ilustrativo:
“Deja la política,/ deja el perico/ y deja la retórica,/ y ¡ponte pa’ la música!”
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
______________________. 2009. CONcierto Cubano. La vida es un divino guión. Barcelona, Linkgua Ediciones S.L.
Coastworth, John H. y Carlos Rico (eds.). 1999. Images of Mexico in the United States. San Diego, Center for US-MexicanStudies.
Moreno, Sarah. 2012. “Miami, ¿la tumba del artista cubano?”. El Nuevo Herald (viernes 27 de enero), <http://www.elnuevoherald.com/2012/01/27/1111801/zona-franca-miami-la-tumba-del.html>[Consulta: 28.01.2012].
Nancy, Jean Luc. 2001. La comunidad desobrada. Madrid, Arena Libros.
Prieto, Alfredo. 2011. “Habana-Miami: puentes sobre aguas turbulentas”. En Cuba Futures: Cuba and the World, ed. Font, M. Cuny, Bildner Center for Western Hemisphere Studies, pp. 93—122.
Silot Bravo, Eva. 2011a. “Cubiche: una nueva era en la música cubana”. Encuentro en la Red (diario digital), edición del 30 de junio, <http://www.cubaencuentro.com/cultura/articulos/cubiche-una-nueva-era-en-la-musica-cubana-264775> [Consulta: 01.07.2011].
________________. 2011b. “Mr. Haka: Crónicas de un escribano “underground” en Miami”. Encuentro en la Red(diario digital), edición del 24 de noviembre, <http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/mr-haka-cronicas-de-un-escribano-underground-en-miami-270873> [Consulta: 25.11.2011].
Triff, Alfredo. 2012. “¡Havanízate!”. Tumiamiblog(bitácora personal), edición del jueves 16 de febrero, <http://www.tumiamiblog.com/2012/02/havanizate.html> [Consulta: 17.02.2012].